Bodas sin niños

Bodas sin niños

Prohibir a los menores la entrada en una boda es una tendencia en alza. ¿Te sumas al ‘solo adultos’ o estas a favor de que los pequeños de la casa acudan al enlace?

Aunque todavía son minoritarias, las bodas sin menores comienzan a estar en auge no sólo en España, sino también en otros países como Francia o Estados Unidos. Sin embargo, en algunos sectores de la población siguen estando mal vistas  y son apodadas despectivamente como ‘las bodas de Herodes’.

¿Hasta qué punto es consciente un niño de que está acudiendo a uno de los días más mágicos de una pareja?, ¿Qué gastos supone esto para los novios y para los propios padres de los niños?, ¿Qué niños deben acudir a la boda y cuales no?, ¿Cómo se lo pueden tomar los padres de los niños? Se nos ocurren infinidad de preguntas respecto a este tema, sin duda, controvertido. Hay quienes aprueban totalmente la presencia de los niños en una boda y quienes, al contrario, jamás los querrían allí. Analizamos cada uno de los aspectos en búsqueda de la mejor solución. ¡Atentos!

 

¿Qué supone invitar a niños a una boda?

 

Seamos sinceros, un niño no va a ser consciente de la importancia de ese día y, mucho menos, lo recordará con el paso de los años. Tan solo verá fotografías y sabrá que asistió pero, ¿es realmente algo importante para ellos?

Por otro lado, invitar a menores a una boda supone contratar un menú infantil especial para los pequeños: croquetas, pasta, helado, etc. Sin olvidar una mesa a parte para ellos, entretenimiento (si no queremos que los padres estén más con ellos que disfrutando de la fiesta). Todo esto es un gasto extra que, sin duda, supondrá limitar otros muchos aspectos de la boda.

Pero, los novios no son los únicos que tendrán un desembolso más grande. Los padres de los pequeños tendrán un gasto extra. Ropa para los pequeños, más alojamiento en caso de traslado y, un mayor regalo para los novios ya que, lo ético es cubrir los cubiertos del banquete.

Es por eso que, muchos padres prefieren acudir a las bodas sin niños. De esta forma, se ahorran un dinero (que no es poco) y pueden disfrutar de la fiesta sin preocupaciones ni responsabilidades. Vivir con los novios su gran día sin tener que irse pronto y sin estar cuidando de los pequeños. Muchas parejas dejarán a sus hijos con sus abuelos sin dudarlo pero, si en la invitación especifica que es una boda “solo adultos”, ¿cómo reaccionarían?

Cuando la pareja prohíbe que los niños acudan a su gran día, hay muchas parejas que no se lo toman precisamente bien. Al fin y al cabo es su familia y no están permitiendo que vivan con ellos ese día tan especial. No deberíamos olvidar que se trata del gran día de los novios y deberían tener total libertad para organizar su boda de acuerdo a sus ideas y gustos pero, hay padres que, en estos casos, tampoco acuden ellos a la boda. Son muchos los novios que rechazan las bodas sin niños por miedo a que algunas parejas no acudan, a pesar de preferir que no haya niños en su día.

Esta tendencia es tan significativa que, en muchas ocasiones, los novios (tanto los que se van a casar como los solteros que pretenden hacerlo algún día) se preguntan si organizarían una boda con derecho de admisión de cara a los más pequeños de la casa. Parece políticamente incorrecto, pero también resultaría hipócrita no admitir ciertos pensamientos. Así pues, estamos ante un asunto más complejo de lo que parece. Analicemos, pues, las ventajas e inconvenientes de una boda sin niños.

Ventajas

 

– Los niños son la alegría de la casa (o de la huerta, según te parezca). Animan cualquier velada cuando se muestran graciosos, especiales y creativos. Su ilusión se transmite por doquier y la mayoría de las personas se vuelven a sentir niños durante un tiempo en su presencia. Sus sonrisas y carcajadas suelen ser contagiosas.

– Mejoran las fotos. Todos los niños destellan un brillo único, tan especial como el olor a bebé. En este sentido, un brillo de esas características no pueden faltar tanto en las fotos de grupo como en las instantáneas aleatorias. Casi siempre salen bien, casi todos son guapos y todos ellos transmiten la inocencia que los adultos perdemos con la edad.

– Los niños más cercanos de tu familia no pueden faltar, porque la boda sería menos boda sin ellos. Pierde sentido que tu gran día no cuente con la presencia de tu sobrino favorito, pero no puedes hacer excepciones si has prohibido a tus amigos de la universidad llevar a su recién nacido. Una boda total merece a todos tus seres queridos metidos en el ajo.

– Muchos de tus invitados adultos podrían no acudir. Algunos de tus amigos y conocidos podrían sentirse ofendidos porque consideran intocables a sus hijos y, de alguna forma, darían validez a ese “rechazo”. Si no quieres que ese amigo de la infancia falte a tu gran cita, mete a su hijo en la operación y que él decida lo mejor.

– La gente puede sentirse presionada. Cuando impones algo, como un código de vestimenta, las personas se sienten reprimidas, aunque en un principio hubiera evitado el comportamiento vetado. Las normas que son obvias no molestan, pero cuando se afronta una realidad desconocida suelen aparecer los problemas. Las personas prefieren sentirse libres desde el principio.

Desventajas

 

– Algunos son molestos. Nos gustan los niños, pero estos, si son pequeños, suelen llorar. Durante la ceremonia, además, se suele enterar hasta el apuntador si esto sucede. Si no lloran porque son mayores, corren, y en mitad del banquete o durante el aperitivo suele ser un peligro si hay copas y platos de por medio.

– Menús especiales. A pocos niños les gusta el pato a la naranja o los filetes de rodaballo en suquet, por lo que necesitas el correspondiente despliegue de espaguetis, hamburguesas, croquetas, calamares a la romana y helado para nutrir sus vociferantes estómagos. Quizá estos alimentos le quiten glamour al sarao.

– Tiempo para los “papis”. Una boda es un momento perfecto para disfrutar de la compañía de la pareja, la familia y los amigos. Ello implica olvidar los biberones o las manchas de ketchup. Una boda sin niños, por muy cruel que suene, se hace más por los padres que por los novios, que merecen una noche de diversión sin límites. Aunque no estamos a favor de abusar de los abuelos para que los padres puedan vivir la vida (ellos ya fueron padres en el pasado), no está mal que ese día os hagan un pequeño favor.

– Niños desconocidos. Te ahorrarías la presencia de los hijos de amigos lejanos que pintan poco y que, además de llorar y molestar, te constarían un cubierto más. Sin embargo, como hemos dicho antes, hay niños que tienen que estar sí o sí, por lo que el favoritismo sería un error si quieres seguir teniendo amigos.

¿Qué niños sí y qué niños no?

 

Este es uno de los principales debates a la hora de hablar de la presencia de los niños en una boda. ¿Es correcto impedir la entrada a algunos y permitir la de otros? ¿Los niños de la familia sí pero los hijos de los amigos no?

Sin duda es un tema complicado pero se debería respetar siempre la decisión de los novios. Es entendible que la pareja quiera ver allí a sus primos pequeños o a sus sobrinos pero no estén dispuestos a permitir la entrada a los hijos de todos los invitados.

Y, ¿cuál es la edad a partir de la cuál pueden ir? Esto depende de la pareja que se casa pero, a partir de los 14-16 años no dependen todo el tiempo de los padres, aguantarán despiertos y disfrutarán de la boda.

 

Un saludo, el equipo MidB